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La obsesión por el status podría estar matando el aprendizaje.

  • Foto del escritor: Belén Caccia
    Belén Caccia
  • hace 1 día
  • 8 min de lectura

Entrena. Siempre entrena.

Por Belén Caccia

 


la importancia del entrenamiento actoral en Madrid

Existe una pregunta que escucho constantemente cuando alguien quiere empezar teatro o retomar su formación:

—¿Qué nivel tienen las clases? Como si estar en primer o segundo nivel nos posicionara en mejores o peores artistas.

Y cada vez estoy más convencida de que la respuesta correcta es otra pregunta:

—¿Qué nivel tiene el profesor coordinando un grupo?

Porque cuando una clase está bien dirigida, los niveles dejan de ser una obsesión para convertirse simplemente en una herramienta organizativa.

 

Aprender cuando no sabes. Recordar cuando ya sabes.

Eso es entrenar.

Y ambas cosas son igual de importantes.

 


la importancia del entrenamiento actoral en Madrid

El actor/la actriz  que empieza necesita descubrir herramientas. El actor/la actriz  experimentado/a necesita volver a encontrarlas. Porque el arte escénico no es una acumulación de conocimientos. Es una práctica viva.

 

La actuación no es como memorizar una tabla periódica. No se guarda en un cajón para abrirla cuando haga falta.

La actuación se oxida.

·       Por eso se entrena.

·       Por eso se vuelve.

·       Por eso se repite.

·       Por eso se juega.

 


la importancia del entrenamiento actoral en Madrid

Y aquí aparece una de las palabras más bonitas de nuestro oficio.

En inglés, actuar se dice "to play".

Jugar.

En francés, actuar se dice "jouer".

También jugar.

No es casualidad.

Los idiomas suelen esconder sabidurías antiguas.

Actuar implica recrear la vida.

Volver a crearla. Imitarla. Cambiarla puede ser también.

Re-crear.

 

Y nadie juega preguntando primero cuántos años de experiencia tiene la persona que tiene delante.

En la vida nos encontramos.

·       Compartimos.

·       Escuchamos.

·       Observamos.

·       Nos transformamos.

 

En una buena clase ocurre exactamente lo mismo.

 

El mejor currículo siempre está en la experiencia


Belen Caccia comica de monologos en madrid en una de sus actuaciones en buenos aires argentina haciendo stand up comedy

Cuando alguien busca formación, por supuesto que los títulos importan.

Importan.

Pero no son lo único.

Soy licenciada en Dirección Teatral por la Universidad de Palermo, con el promedio más alto de mi promoción. También estudié Artes Escénicas y Expresión Cultural en distintas instituciones universitarias.

Aquí parece que estoy chuleando, sin embargo, te lo cuento para compartir que si soy completamente sincera, donde más aprendí fue fuera de las universidades.

Aprendí estudiando con grandes maestros.

Aprendí en cursos.

Aprendí en talleres.

Aprendí haciendo clown.

Aprendí improvisación.

Aprendí dirección.

Aprendí actuación.

Aprendí diferentes métodos interpretativos.

Pero, sobre todo, aprendí haciendo.

Equivocándome.

Metiendo la pata.

Fracasando.

Llorando.

Teniendo miedo.

Mucho miedo.

 

He preparado audiciones durante semanas para luego hacer pruebas desastrosas.

He salido de castings pensando que jamás volvería a trabajar.

He cometido errores que hoy me hacen sonreír y otros que todavía me hacen sonrojarme.

Y gracias a todo eso entendí algo fundamental:


Dar una audición también es una técnica.

 

Hacer un casting merece preparación, entrenamiento y respeto.

Porque no es lo mismo actuar para un público que actuar para una mesa de selección.

Son lenguajes distintos.

Demandas distintas.

Experiencias distintas.

Y todo eso forma parte del oficio.

 

Somos la materia prima

 

Peter Brook escribió:

Puedo tomar cualquier espacio vacío y llamarlo escenario.

La frase parece sencilla, pero contiene una profundidad enorme.

Porque si cualquier espacio puede convertirse en escenario, entonces el verdadero trabajo sucede dentro de quien lo habita.



la importancia del entrenamiento actoral en Madrid

Nosotros somos la materia prima.

Nuestra historia.

Nuestros miedos.

Nuestros deseos.

Nuestros fracasos.

Nuestros amores.

Nuestras pérdidas.

Todo eso acaba llegando a escena.


Por eso la vida también es entrenamiento.

Por eso observar es entrenamiento.

Escuchar es entrenamiento.

Viajar es entrenamiento.

Enamorarse es entrenamiento.

Fracasar es entrenamiento.

Vivir es entrenamiento.

 

Nuestra vida es el ensayo permanente de cada escena futura.

Nuestro cuerpo es el canal.

Y muchas veces también es el mensaje.

 

El talento no se sostiene solo


Existe una idea romántica que puede ser peligrosa.

La idea de que el talento basta.

No basta.

A veces incluso pesa.

Y mucho.


He conocido personas extraordinariamente talentosas que nunca aprendieron a gestionar ese talento.

Y he conocido personas con menos facilidad inicial que construyeron carreras admirables gracias al trabajo constante.


la importancia del entrenamiento actoral en Madrid

El talento es una semilla.

No un árbol.

Hay que cultivarlo.

Hay que regarlo.

Hay que entrenarlo.

Hay que domesticarlo.

Hay que aprender a ponerlo a nuestro servicio en lugar de convertirnos nosotros en sus esclavos.

 

El ego tiene que existir. Pero no mandar.


la importancia del entrenamiento actoral en Madrid

Los actores necesitamos ego.

Decir lo contrario sería una mentira.

Hace falta autoestima para exponerse.

Hace falta confianza para defender una propuesta.

Hace falta convicción para sostener una escena.

Pero una cosa es el amor propio y otra muy distinta la necesidad constante de validación.

El ego debe existir.

Pero no gobernar.

Debe estar presente desde el autorrespeto.

Desde la dignidad.

Desde la valoración personal.

Nunca desde la desesperación por ser visto.

 

Porque cuando el ego se convierte en el motor principal, el arte deja de ser un encuentro y se convierte en una exhibición.

Porque cuando el ego se convierte en el motor principal, el arte deja de ser un encuentro y se convierte en una exhibición.

 

Aquí recuerdo una de las enseñanzas más valiosas de Konstantin Stanislavski:

«Ama el arte en ti mismo, y no a ti mismo en el arte.»

Detrás de esta frase hay una reflexión profunda sobre la relación que mantenemos con nuestro oficio.



la importancia del entrenamiento Stanislavski
Stanislavski

Stanislavski nos invita a poner el foco en la verdad, en la búsqueda artística y en el deseo genuino de comunicar algo al otro, en lugar de utilizar el escenario como un lugar desde el que reclamar admiración o alimentar nuestra necesidad de reconocimiento.


Amar el arte en uno mismo significa cuidar la sensibilidad, la curiosidad, la disciplina y la capacidad de asombro. Significa entender que somos un canal a través del cual puede expresarse una historia, una emoción o una idea. Amar únicamente a uno mismo en el arte, en cambio, supone convertir la creación en un espejo donde buscar constantemente nuestra propia imagen.

 

El teatro, como cualquier manifestación artística, deja de ser profundo cuando se convierte en una búsqueda desesperada de aplausos. El verdadero artista no está al servicio de su ego; está al servicio de la obra, de la historia y del encuentro humano que sucede cuando alguien se atreve a mirar y otro se atreve a ser visto.

 

 

Las redes sociales no son un escenario


teoria teatral gratis en un blog de la maestra de actuacion de Madrid

Sé que esta opinión puede resultar incómoda.

Pero la sostengo.

Si eres actor o actriz, las redes sociales no son necesariamente el canal de tu arte.

Pueden ser una herramienta.

Pueden ser un escaparate.

Pueden ser incluso una forma artística en sí misma.

Pero no son el centro.


Nuestro trabajo sucede cuando un espectador decide compartir tiempo con nosotros.


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En una sala de teatro.

En un cine.

En un espacio escénico.

Frente a una experiencia viva.

No mientras alguien desliza el dedo por una pantalla en silencio, sentado en un autobús o tumbado en un sofá consumiendo cientos de estímulos, incluso a veces sin ni activar el sonido, varios por minuto.


La energía del artista necesita profundidad.

Y la profundidad requiere presencia.


No entrenes solo/a


teoria teatral gratis en un blog de la maestra de actuacion de Madrid

Ni siquiera el monólogo se construye en soledad.

Las mejores ideas suelen aparecer hablando con otros.

Escuchando a otros.

Compartiendo camerino.

Tomando algo después de una función.

Debatiendo.

Discutiendo.

Probando.

Fallando juntos.

 

El arte escénico es profundamente colectivo.


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Incluso cuando parece individual.

Por eso me preocupa cierta tendencia al aislamiento artístico.

A las escuelas de protagonistas.

A esa idea cada vez más extendida de que todos tienen que ser Hamlet, Julieta o Blanche DuBois. De que nadie quiere ser el amigo, la vecina, el criado, el compañero de trabajo, la hermana o el personaje que aparece apenas unos minutos en escena.

Nadie quiere ser ensamble.

Nadie quiere sostener la historia de otro.

Y, sin embargo, el teatro siempre ha demostrado que la grandeza de una obra no depende únicamente de sus protagonistas.


Arthur Kennedy ganó el Premio Tony interpretando a Biff Loman en Muerte de un viajante de Arthur Miller, un personaje secundario frente al enorme peso de Willy Loman.

Viola Davis recibió todos los elogios del mundo por Rose Maxson en Fences de August Wilson, un personaje que existe en permanente diálogo con el protagonista y cuya fuerza nace precisamente de esa relación.


Y cuántos actores habrán soñado con interpretar Mozart en Amadeus para descubrir después que era Salieri quien contenía el viaje más fascinante. Cuántas actrices habrán querido ser la protagonista para terminar encontrando en otro personaje una verdad mucho más profunda.


Porque el teatro no premia al que más habla.

Ni al que aparece más tiempo en escena.

Ni al que ocupa el centro del cartel.

Premia al que sirve mejor a la historia.


Una obra es un organismo vivo. Y cuando una pierna quiere ser corazón, cuando el corazón quiere ser cerebro y cuando todos quieren ocupar el mismo lugar, el organismo deja de funcionar.

El actor necesita aprender a liderar cuando le toca liderar y a sostener cuando le toca sostener.

Necesita comprender que no hay personajes pequeños, como decía Stanislavski, sino actores pequeños.


Y que muchas veces los personajes que cambian nuestra carrera son precisamente aquellos que jamás habríamos elegido si nos hubieran preguntado antes de empezar.

 

He conocido muchos actores que querían ser protagonistas. Los grandes actores que he conocido querían ser necesarios.

 

El actor/la actriz necesita comunidad.

Necesita tribu.

Necesita compañeros/as.

Necesita verse reflejado en otros seres humanos.

 

Lo que aprendí de Inés Pascual


Inés Pascual, una de las mejores profesoras de método Strasberg de actuación que ha existido
Inés Pascual en su estudio "Entrecajas".

Durante mi formación tuve la fortuna de estudiar con Inés Pascual, una enorme maestra del método Strasberg en Argentina.

Cuando fui a estudiar con ella no quería ubicarme en grupos iniciales.

Consideraba que mi experiencia previa hacía más lógico incorporarme a niveles superiores.

Pero yo insistí.

Porque siempre he creído que el aprendizaje puede aparecer en cualquier lugar.

Finalmente llegamos a un acuerdo y entré en un nivel intermedio.

Y ocurrió algo que nunca olvidaré.


No recuerdo haber aprendido tanto de mis compañeros como en aquella clase.

Estoy convencida de que todos eran mejores actores que yo.

Algunos eran profesionales. Otros amateurs. Pero todos tenían una entrega tan profunda, una escucha tan genuina y un compromiso tan honesto que me atravesaban.

Aprendí de Inés. Y aprendí de ellos. ¿Por qué?

Porque eran maravillosos, sí.

Pero sería demasiada casualidad que hubiera tooooooooooodo un grupo de gente maravillosa reunida al mismo tiempo.

La verdadera explicación era otra. Inés sabía coordinar.

Había construido un espacio donde las experiencias de vida estaban por encima de los currículos.

Donde la humanidad de cada alumno alimentaba el trabajo de todos.

Donde cada persona se convertía en material de inspiración para las demás.

Eso es pedagogía.

Eso es dirección.

Eso es enseñanza.

 

No todos los métodos permiten mezclar niveles. Pero muchos sí.


clases de teatro para la vida con Belen Caccia profesora de actuacion en Madrid

Por supuesto que existen técnicas donde la progresión es importante.

Y por supuesto que hay contextos donde separar grupos tiene sentido.

No pondría a principiantes y avanzados a trabajar determinadas metodologías complejas exactamente igual.

Pero en improvisación, por ejemplo, muchas veces la diferencia desaparece sorprendentemente rápido.

Porque lo esencial no suele ser la experiencia.

Suele ser la capacidad de juego.

La entrega.

La escucha.

La comprensión de las consignas.

Las ganas.

El resto depende, en gran medida, de quien coordina.

 

Cómo elegir un buen profesor


Antes de apuntarte a una formación, investiga.

Lee su currículo.

Busca opiniones en fuentes fiables de alumnos y exalumnos.

Mira entrevistas.

Observa cómo habla.

Lee artículos que haya escrito.

Escucha podcasts.

clases de teatro para la vida con Belen Caccia profesora de actuacion en Madrid

Ve vídeos.

Consulta si ha publicado libros.

Qué piensa.

Qué defiende.

Cómo entiende el oficio.

Porque aprender actuación también es aprender una forma de mirar el mundo.

Y esa mirada importa.

Mucho.

 

Y si no te sientes bien, vete


clases de teatro para la vida con Belen Caccia profesora de actuacion en Madrid

Aquí sí quiero ser muy clara. El teatro no es para sufrir.

El aprendizaje puede ser exigente.

Incómodo a veces.

Retador.

Pero no humillante.

No destructivo.

No violento.

Si una clase te hace sentir constantemente pequeño.

Si el profesor te ridiculiza.

Si te obliga a hacer cosas que vulneran tus límites.

Si algo dentro de ti te dice que ahí no estás bien...

Vete.

Prueba otro docente.

Prueba otra escuela.

Prueba otro método.

Porque probablemente no sea el teatro el problema. Probablemente sea quien lo está enseñando.

 

El teatro siempre sirve

Las personas pueden servir o no para el teatro. Pero el teatro sirve siempre para las personas.

 

Sirve para escuchar.

Sirve para comunicar.

Sirve para empatizar.

Sirve para comprender.

Sirve para observar.

Sirve para vivir con más conciencia.

 


Belén Caccia y Bhonny Lorenzo en un espectáculo de improvisación de humor teatral en la gran via de Madrid

Por eso sigo creyendo en el entrenamiento.

Por eso sigo creyendo en las clases.

Por eso sigo creyendo en encontrarnos.

Porque nadie crece solo.

Y porque el arte, como la vida, sucede cuando nos atrevemos a compartirla.

Entrena.

Como sea.

Donde sea.

Siempre aprenderás algo.

Incluso de un mal maestro puede surgir una buena enseñanza.

Y quizá eso también forme parte del oficio.

 

Belén Caccia

Actriz, directora, autora y profesora de interpretación.



Si quieres conocer más sobre mi trabajo:


📱 @belencaccia


clases de teatro para la vida con Belen Caccia profesora de actuacion en Madrid


 La obsesión por el estatus podría estar matando el aprendizaje | Formación actoral - Belén Caccia

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