• Belén Caccia

Posturas de poder

Actualizado: 19 mar


Si has leído mi libro, o has estado en alguna de mis masterclass o hecho talleres o cursos conmigo, en algún momento me habrás escuchado hablar de la importancia del lenguaje no verbal y de cómo utilizarlo en pos de nuestros propósitos o metas a alcanzar.


Las posturas de poder


Cómo ciertas posturas, ciertos gestos, pueden favorecer nuestra sensación de poder, de autocontrol, de seguridad, hasta ayudarnos a convertirlas de sensación a realidad.


El manejo de nuestro cuerpo, nuestro accionar, puede aportarnos una impresión positiva que repercuta luego en nuestro sentir y pensar y por ende, en nuestra vida en general, más allá de una presentación o de una situación en particular.


Amy Cuddy


Te recomiendo seguir el trabajo de Amy Cuddy, a la que seguramente me hayas oído nombrar al hablar de este tema. Es una psicóloga, que como oradora TED ha explicado maravillosamente la teoría de las “posturas de poder” y cómo estas modifican nuestros niveles cerebrales de testosterona y cortisol, mejorando así las probabilidades de éxito al dar lo mejor de uno/a mismo/a.


Cuidado con confundir estos ejercicios o propuestas, con andar mostrándote por la vida en pose o forzado/a. Se trata de experimentarlo en privado para ir adaptándonos y probando, no de “actuar de exitoso/a” o imponer una imagen que no te representa. Que eso resultaría totalmente contraproducente.


Las “posturas de poder” son aquellas en las que muestras una actitud de seguridad y confianza en ti misma/o, aun cuando realmente te sientas inseguro mientras las realizas. (Por eso es tan importante no exponerse haciéndolas. Es un trabajo introspectivo de sensaciones y auto conocimiento) Insisto con esto porque esta propuesta ha tenido malas interpretaciones y podrás leer o ver videos por ahí, donde te proponen que andes por la vida con el pecho erguido y los brazos arriba, cosa que podría dejarte un poco mal parada/o.


La charla TED de Amy Cuddy


Esta charla está, a mi gusto maravillosamente expuesta, y pone de manifiesto que el lenguaje corporal, si bien determina cómo nos ven o nos perciben los demás, también puede modificar el cómo nos vemos a nosotros o nos percibimos a nosotros/as mismos/as.

Si has tomado clases conmigo sabes exactamente de qué hablo, si no, sabes que puedes consultar por mis clases clickeando aquí.


Según Amy Cuddy, al ser el lenguaje corporal, un lenguaje no verbal, pero en definitiva un tipo de lenguaje, pensamos en comunicación, y por tanto en interacciones.


Emitimos juicios rápidos basados en el lenguaje corporal, y por tanto juzgamos a los demás en base a ello, por lo que estamos influenciados por nuestras propias expresiones no verbales.


Y… ¿cuáles son las expresiones de poder y dominio?



Cuando nos sentimos poderosos/as, incluso cuando sólo es momentáneamente, tanto los humanos, como en general todo el reino animal, inconscientemente nos expandimos, haciéndonos más grandes al tomar más espacio con nuestro cuerpo. Piensa en este momento en poder, en tu poderosa/o y respira profundo, abre el pecho, expande tu capacidad pulmonar, llena de aire esos `pulmones, estira tus brazos hacia los costados, sonríe…¿Qué tal?


Esto pone de manifiesto qué tan universales y antiguas son estas expresiones de poder.

Por ejemplo, cuando se gana en algún aspecto deportivo o también profesional, todo el mundo levanta las manos arriba en forma de V y alza también la cara un poco, y esto así incluso en las personas ciegas de nacimiento que no lo han podido ver nunca antes en otras personas.


Y en el extremo opuesto… ¿Qué hacemos cuando nos sentimos impotentes?

Exactamente lo contrario, y de igual forma en animales: nos cerramos y nos hacemos más pequeños, como queriendo pasar desapercibidos y sin molestar.

Destacar que normalmente si alguien se muestra muy poderosa/o con nosotras/os, tenemos la tendencia a hacernos pequeñas/os: No le imitamos y hacemos justo lo contrario.


Si está claro que la mente puede inducir cambios en el cuerpo…


¿Es posible que también el cuerpo ayude a cambiar la mente?

Para contestar a esto hay que estudiar las hormonas:

  • la testosterona, que es la hormona de la dominación

  • el cortisol, la hormona del estrés.


Los estudios tanto en personas como en animales, demuestran que los individuos más poderosos y efectivos tienen alta la testosterona que es sinónimo de dominación, y bajo el cortisol que significa que no se ven afectados por el estrés y por tanto pueden relajarse.


¿Qué es primero? ¿El huevo o la gallina?

Así que se han realizado experimentos para ver si existe bidireccionalidad.

Demostrar qué sucedería si, como cuando nos sentimos de uno u otro modo adoptamos una serie de posturas corporales características y universales, asumiéramos intencionadamente esas posturas aunque no nos sintamos como corresponde a las mismas, sí que acabemos por sentirnos de ese modo.

En definitiva, adquirir por ejemplo una postura de poder, y finalmente sentirnos más poderosos como resultado de haber forzado a adoptar esa postura corporal.


Cuddy concluye en que sí es posible, y asegura que sólo requiere 2 minutos.

Adoptar intencionadamente una determinada postura corporal durante dos minutos nos hace finalmente sentirnos y comportarnos del mismo modo que cuando adoptamos esa postura de modo natural e inconsciente.

En sólo 2 minutos…



¡La postura corporal hace variar los valores de testosterona y cortisol!

Pero… ahora que sabemos que el cuerpo puede afectar a la mente, que la mente puede afectar el comportamiento y que el comportamiento puede alterar los resultados de nuestra vida, hay quien dice:

«No parece auténtico y No quiero sentirme como un/a impostor/a”

Y en esto es en lo que soy tan insistente en clase. No se trata de actuar todo el tiempo, sino de aprender a hacerlo de modo que nos surja naturalmente y estemos cómodas/os con lo que proyectamos porque será lo más cercano a lo que somos realmente.

Y aquí es cuando Amy Cuddy cuenta su historia personal de superación para dar el siguiente mensaje:

“No hay que fingir hasta hacerlo, hay que fingir hasta serlo. Hay que hacerlo lo suficientemente hasta transformarse e interiorizarlo”.

Antes de la próxima situación estresante como una entrevista de trabajo, una presentación o cualquier situación importante en tu vida, trata durante 2 minutos de adoptar una posición de poder en privado, ya sea en el ascensor, en el baño, o en tu despacho a puerta cerrada.


¡Configura tu cerebro para lograr lo mejor de ti! ¡Eleva tu testosterona… y baja el cortisol!


Y no salgas de esa situación pensando que no te mostraste realmente como tú eres. Sal de esa situación sintiendo que te ha sido posible demostrar quién eres, ya que si te sientes poderosa/o eres más positiva/o, más confiada/o, más optimista, piensas de modo más abstracto e incluso eres más arriesgado.

En definitiva, un poco de privacidad y dos minutos…

¡Puede cambiar significativamente los resultados de tu vida!

Aquí tienes el video con la charla TED. (Está en inglés con subtítulos)




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Nos vemos!



Belén Caccia

www.belencaccia.com









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